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Frutos para el Catatumbo beneficia a más de 300 niños con actividades deportivas y culturales

Con el fin de formar futuros adultos competitivos que asuman retos desde el respeto, la empatía y la responsabilidad por sí mismos y su entorno, la Fundación Palmicultores del Catatumbo (Funpalcat) crea espacios de integración para los niños y adolescentes de la zona rural del municipio de Tibú. 

Frutos para el Catatumbo es un proyecto que inició en 2017 como “Club Palmeritos”, junto a las instalaciones de la Planta Extractora Palnorte S. A. S., donde los niños y adolescentes de las veredas aledañas a la compañía recibían formación deportiva por parte de un entrenador asignado por la caja de compensación afiliada a la empresa.

Fue así como Funpalcat, fundación encargada de la responsabilidad social empresarial de Palnorte S. A. S., inició con la primera estrategia de este proyecto “Estrellas Palnorte”, una escuela deportiva en la que los niños y adolescentes que pertenecían al antiguo club tenían la oportunidad de aprender y formarse en habilidades para la vida a través del fútbol.

Valores como el respeto, la responsabilidad, entre otros, se convirtieron en el eje fundamental de la estrategia, con la realización de talleres de formación durante los entrenamientos. Por tal motivo, con la consolidación de la escuela deportiva y el aval del Instituto de Deportes del Departamento Norte de Santander, se abrieron tres sedes de formación en la zona rural del municipio de Tibú, lo que benefició a más de diez veredas en ese momento.

Es por esto, que se decidió ampliar el alcance del proyecto y se creó una segunda estrategia para los niños que no veían en el fútbol su pasatiempo y, de esta forma, nació «Recreo», un espacio de integración ubicado en el corregimiento de Campo Dos, en Tibú, que brinda acompañamiento y formación en valores a través de diferentes enfoques como la pintura, música y la lectura, además de apoyo psicosocial.

El pasado 17 de febrero inició entrenamientos la quinta sede de la escuela deportiva en el Resguardo Catalaura de la comunidad indígena Motilón Barí, ubicado a dos horas por transporte fluvial del casco urbano del corregimiento de La Gabarra. «El fútbol es el agente que permite formar a los niños en habilidades para la vida, que puedan desarrollarse en valores y asistir a actividades deportivas, sin olvidar que somos Barí”, expresó David Alchocorobiras, segundo Cacique del resguardo.

Haciendo uso responsable del tiempo de los niños y adolescentes, Andrea Ortiz, directora de Funpalcat, indicó que este proyecto surgió desde las necesidades que existen en la zona rural, y ha permitido contrarrestar las problemáticas que por décadas han estado presentes en el territorio.

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